¡No se puede ser más bonita!
La gente que no se entera de nada
dice que eres un par de hermosísimos ojos azules.
Bah, este mundo, de tanto girar, sólo ve lo evidente,
cuando enseguida supe al verte que tú eras además:
esa luz de Cádiz que espabila,
la brisa atlántica que te abraza,
ese aroma a playa que nos besa,
el desparpajo de barrio que abre sonrisas,
ese salitre en piel que te impregna,
el bendito levante que nos vuelve tan locos
que por tu canal de cabeza nos tiraríamos todos;
pero la verdad es que tus ojos son luceros
que nos guían a un placentero puerto.
¿Y yo qué soy? Un mierda...
que desea ser tu grillo perpetuo
que te cante al oído,
o si no el perfecto capullo
al que siempre dirás que no,
cuando te venga tonto, creyéndose algo más.
Siete de marzo.
sábado, 7 de marzo de 2009
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