Ese que te sonríe en pantalla
es el suicida
que siempre mete la pata,
el que no sabe salir del error,
el que en ser incorrecto se empeña,
el que ahora por tu amor
va y se suicida.
No temas, que exagero,
porque no soy tu objetivo marcado
me pongo a la tremenda;
pero, al menos, déjame ser rey
de tu cocina a escondidas.
Y cuando veas tirarme en alta mar
que sean tus flotadores azules
los que me salven,
rubia de alma rubia.
Perdona a este tonto suicida,
que no quiere perder la vida,
mas no entiende vivirla sin peligro.
Lo nuestro, si es algo,
es futuro,
eternamente futuro.
sábado, 7 de marzo de 2009
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