martes, 29 de diciembre de 2009

El grillo no quiere ser perpetuo, le da miedo que su canto tenga fecha de caducidad.

Pero lo que no sabe mi grillo es que mientras tenga alas y las frote al viento, su canto será eterno. Canta desde la primavera al verano y así atrae a su hembra.

Pero lo que tampoco sabe mi grillo es que volverá a cantar la primavera que viene y que cada vez su canto será más perfecto (o Perpetuo). Sólo debe Cuidar sus Alas.

domingo, 24 de mayo de 2009

Me Tocas El CorazóN

Me tocas el corazón,
cuando me abrazas,
cuando me besas,
cuando me amas.

Me tocas el corazón,
cuando me llamas,
cuando me oyes,
cuando me encantas.

Me tocas el corazón
cada vez que me miras
con esos tus ojos azules
tan tiernos,
que quieren salvarme del mundo.

Y yo te quiero
porque me tocas el corazón.

domingo, 15 de marzo de 2009

martes, 10 de marzo de 2009

Mi Greta Garbo

Eres mi Greta Garbo,
elegante sin esforzarte,
glamurosa respirando,
una estrella rutilante
que me diste esperanzado
ese azul que brilla en arte.

Gaditana nórdica de mis deseos,
improvisada musa de los dioses,
a tu adorado cuerpo se dirigen mis besos,
sean para ti siempre rendidos los honores
de quien te ama con la fuerza del viento
cuando sopla en el Estrecho gritando tu nombre.

sábado, 7 de marzo de 2009

Siete de Marzo


SieteDeMarzo: antología póstuma de Fernando Cañas. Cádiz. Cambalache... y algo más.

Amor de circo. El más difícil todavía

"Amor de circo. El más difícil todavía"
Ja, el payaso se enamora.
Ja, ja, de una rubia apetitosa.
Ja, ja, ja y se cree cualquier cosa...
Que con una de sus gracias
caerá ella rendida.
Que haciendo mil flexiones
ella lo tendrá en sus oraciones.
Que del pecho depilándose los pelos
saldrá de ella el "sí, quiero".
Pero no te das cuenta, so patán,
que es profunda esta sultana
y sabe de Freud, Jung y Supermán.
Así que déjate de payasadas
y como con ella no te vas a comer ná,
vete a la calle a comprar habas.
Es mucha señora la de los dos luceros,
no te atrevas a mirar a su azul,
pues te has de quedar ciego,
igual que deslumbra de los focos la luz
en la pista, tartazos y un mortal resbalón
a la realidad te devuelven de sopetón.
Mejor que sueñes, payaso, ponte a soñar,
sólo así tendrás a la reina de las rubias
y hasta en su regazo te dejará roncar.

El suicida

Ese que te sonríe en pantalla
es el suicida
que siempre mete la pata,
el que no sabe salir del error,
el que en ser incorrecto se empeña,
el que ahora por tu amor
va y se suicida.
No temas, que exagero,
porque no soy tu objetivo marcado
me pongo a la tremenda;
pero, al menos, déjame ser rey
de tu cocina a escondidas.
Y cuando veas tirarme en alta mar
que sean tus flotadores azules
los que me salven,
rubia de alma rubia.
Perdona a este tonto suicida,
que no quiere perder la vida,
mas no entiende vivirla sin peligro.
Lo nuestro, si es algo,
es futuro,
eternamente futuro.

¡Qué emoción encierra lo imposible!

¡Qué emoción encierra
lo imposible!
¡Cuánta belleza guarda
lo que no tiene solución!
Y dirán que es de locos
emocionarse, embellecerse...
si nunca más en la vida nos veremos,
si ya nos cuesta recordar nuestras voces,
si las manos jamás volverán a tocarse,
si no podemos pasearnos ante el mundo.
Pues, mira qué fácil me emociono
cuando pienso que a solas
me tienes en tu adentro.
Y hay que ver cómo me embellezco
cuando sonrío al descubrir un día más
tu nombre en mi correo.

¡No se puede ser más bonita!

¡No se puede ser más bonita!
La gente que no se entera de nada
dice que eres un par de hermosísimos ojos azules.
Bah, este mundo, de tanto girar, sólo ve lo evidente,
cuando enseguida supe al verte que tú eras además:
esa luz de Cádiz que espabila,
la brisa atlántica que te abraza,
ese aroma a playa que nos besa,
el desparpajo de barrio que abre sonrisas,
ese salitre en piel que te impregna,
el bendito levante que nos vuelve tan locos
que por tu canal de cabeza nos tiraríamos todos;
pero la verdad es que tus ojos son luceros
que nos guían a un placentero puerto.
¿Y yo qué soy? Un mierda...
que desea ser tu grillo perpetuo
que te cante al oído,
o si no el perfecto capullo
al que siempre dirás que no,
cuando te venga tonto, creyéndose algo más.

Siete de marzo.



Te dije que no pensaba ir a las copas, ¿verdad?, pues tenía que haberme hecho caso. Él está ahora durmiendo en casa tras haber vuelto esta mañana y haberme dicho que siente ‘algo’ por ella. No sé como terminará el día. Cuando me encuentre un poco menos triste te lo contaré todo.